Revolcadores (Murcia)

viernes, 28 de octubre de 2016

LAGUNA DE LOS PECES - PEÑA TREVINCA (2.127 m)



LAGUNA DE LOS PECES - PEÑA TREVINCA (2.127 m)
Galende, Trefacio y Porto de Sanabria (ZAMORA) y A Veiga (OURENSE)

Datos técnicos:
Nombre de la ruta: Senda 7 de Peces a Peña Trevinca.
Municipios: Galende, Trefacio, Porto de Sanabria y A Veiga (La Vega).
Provincias: Zamora y Ourense.
Techo provincial: Peña Trevinca (2.127 m).
Distancia: 24,87 kilómetros.
Tiempo total: 9h 41’.
Tiempo en movimiento: 6h 31’.
Tiempo detenido: 3h 10’.
Desnivel positivo: 1.028 m.
Altitud mínima: 1.603 m (Río Tera).
Altitud máxima: 2.127 m (Peña Trevinca).
Tipo: lineal.
Señalización: Sí. Ruta señalizada por el Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores.
Dificultad: Alta.
Cartografía: Mapa Topográfico 1:25.000 229-3 Peña Trevinca.
Fecha: 21 de septiembre de 2016.

Acceso:


La ruta comienza desde el parking habilitado en el Parque Natural junto a la Laguna de los Peces. El núcleo de población más cercano es San Martín de Castañeda a poco más de un cuarto de hora del inicio de este recorrido. El acceso es relativamente fácil por medio de la Autovía del Noroeste, la A-6, y después por la A-52 hasta Puebla de Sanabria donde la abandonamos para seguir unos 17 kilómetros por las carreteras ZA-104 primero y ZA-103 después hasta San Martín de Castañeda. Nuestra elección fue pasar la noche en un hotel rural de esta localidad (perteneciente al municipio de Galende) y a la mañana siguiente, temprano, seguir por la carretera hasta la Laguna de los Peces.


Powered by Wikiloc


Descripción:

El punto de mayor altitud de las provincias de Zamora y Ourense se encuentra en la Sierra Segundera, conjunto montañoso que pertenece al Macizo Galaico-Leonés. Este macizo está formado por un conjunto de sierras y montañas a caballo entre Galicia y Castilla y León. Y es justo en el límite entre ambas comunidades autónomas donde se alcanzan las mayores cotas, exactamente en Peña Trevinca que, con sus 2.127 metros de altitud, ostenta la consideración de techo de las provincias zamorana y orensana.

El paisaje que podremos contemplar en esta ruta es el resultado del modelado originado por las condiciones glaciares producidas durante el Cuaternario. Durante las fases más frías de este periodo geológico se formaron lenguas de hielo permanente a partir de los 1.500-1.600 metros de altitud (cota más baja de la ruta) dando lugar a un importante glaciar que fue modelando el relieve. Cuando finaliza la glaciación hace unos 12.000 años y los hielos se retiran, queda un paisaje de amplios valles en forma de U, circos glaciares y acumulaciones de sedimentos y rocas (morrenas) que fueron transportadas por las lenguas de hielo del glaciar.

Los especiales y singulares valores naturales y paisajísticos de este lugar ya fueron reconocidos a mediados del siglo pasado cuando en 1946 fue declarado como Sitio Natural de Interés Nacional por O. M. del Ministerio de Agricultura, y unos años más tarde, en 1953, se le reconoció como Paraje Pintoresco por O. M. del Ministerio de Educación Nacional. A finales de los setenta se declara el Parque Natural del Lago de Sanabria y sus alrededores por Real Decreto 3061/1978, de 27 de octubre. Posteriormente se llevan a cabo dos modificaciones: la adecuación organizativa del Parque Natural a la nueva  estructura administrativa (DECRETO 122/1985, de 12 de septiembre, por el que se  modifica el Real Decreto 3061/1978, de 27 de octubre, de creación  del Parque Natural del Lago de Sanabria), y la ampliación de su superficie que pasó de las 5.027 hectáreas a las 22.345 (DECRETO 121/90, de 5 de julio, por el que se modifican los límites y se adecuan la regulación y la organización del Parque  Natural del Lago de Sanabria y alrededores). Es en esta ampliación donde Peña Trevinca forma parte del límite norte del Parque Natural.

El protagonista de este espacio natural es el Lago de Sanabria que, con sus casi 320 hectáreas de superficie y sus más de 50 metros de profundidad, es el mayor lago de origen glaciar que se puede encontrar en la Península Ibérica. Pero no es el único lago ya que en la montaña, dispersas, se encuentra más de una veintena de lagos y lagunas de unas dimensiones menores, como la Laguna de los Peces junta a la que se ha habilitado un parking de vehículos y desde donde comienza la ruta para ascender a Peña Trevinca.

La senda a Peña Trevinca es una ruta lineal, con orientación noroeste, y señalizada por el Parque Natural. Se trata de la Senda 7 De Peces a Trevinca, marcada a lo largo de todo el recorrido con pequeños postes de madera pintados de color azul. Aunque su trazado no presenta ningún problema, la consideramos de dificultad alta por la distancia (casi 25 kilómetros) y el desnivel (más de 1.000 metros de desnivel positivo acumulado), siendo la más exigente de las que tiene este espacio natural. Para realizarla se debe escoger muy bien la fecha ya que durante los meses más fríos se encuentra todo nevado, y para los meses más calurosos no podremos cobijarnos a la sombra de ningún árbol debido a su inexistencia.

La primera imagen del paisaje nos muestra una superficie suavemente ondulada y cubierta por vegetación rastrera que apenas levanta pocos centímetros del suelo, lugar de pasto de numerosas vacas que encontraremos por el camino. Los tonos marrones, verdes y rosáceos cubren todo el suelo, aunque en la época de floración los contrastes de color son mayores y cubren todo el paisaje. Los brezos y los piornos son las principales especies que cubren los suelos por los que caminaremos.

Arrancamos a caminar hacia el norte por un estrecho camino que, si no fuera por las rodaduras de los vehículos todoterreno, sería difícil reconocerlo. A nuestra derecha, a cierta distancia, dejamos la Laguna de los Peces, y comenzamos un suave ascenso para pasar junto a Peña Cabrita. Salvada esta pequeña cuesta, continuamos un largo tramo llaneando mientras comienzan a asomar algunos picos en el horizonte.

Recorridos 4 kilómetros desde el parking encontramos un poste del GR-84. A partir de este punto la ruta coincide con el trazado de este sendero de gran recorrido conocido con el nombre de GR-84 Montaña de Sanabria y que discurre en su mayor parte por el interior del Parque Natural del Lago de Sanabria. Tiene una distancia de unos 85 kilómetros y se realiza en seis etapas aprovechando los refugios existentes.

Seguimos la ruta ahora doblemente señalizada por los postes azules y también por las marcas blancas y rojas del GR. El camino toma pendiente descendente y las vistas cambian. Al frente un amplio valle formado por los hielos glaciares por donde transcurre el sinuoso y meandrizante curso del río Tera en sus primeros pasos. Al fondo Peña Trevinca, con su singular y puntiagudo pico, flanqueado por lo que hace miles de años fueron circos glaciares. A nuestra izquierda, el embalse de Vega del Conde que acumula y remansa las aguas del Tera.

Aguas abajo de este embalse, a apenas 3,5 kilómetros, se encuentra otro embalse, el de Vega del Tera. La bella estampa del paisaje actual esconde una de las mayores desgracias ocurridas en la provincia de Zamora provocada por la rotura de la presa de Vega del Tera en enero de 1959, hecho que provocó la muerte o desaparición de 144 personas de Ribadelago, población ubicada aguas abajo.

Seguimos descendiendo y nos encontramos, al pie del camino, la fuente del Arroyo de la Cuchilla, surgencia tapada con rocas a modo de pequeña caseta para su protección. Pasamos sin hacer uso de ella ya que vamos suficientemente provistos de agua y continuamos descendiendo hasta llegar al Arroyo de Riopedro, pequeño afluente del río Tera por su margen izquierdo. Tras cruzar sus aguas, cambiamos de rumbo para seguir por el sendero junto al arroyo, aunque algo más abajo volveremos a cambiar de rumbo y nos separaremos de este pequeño eje fluvial.

En unos minutos pasamos junto al refugio de montaña de Riopedro, lugar ideal para descansar, tomar algo o cobijarse en caso de inclemencias del tiempo. Y sin detenernos bajamos al fondo del valle para cruzar por un pequeño puente de madera, sustentado por pilares de piedra, el río Tera. Desde el puente se ve, a poca distancia, otro poste con flechas indicadoras. Al llegar a él vemos que se trata del GR-84 y que a partir de este punto se separa de nuestro camino.

Avanzaremos tres kilómetros junto al cauce del río, sin desniveles, mirando de frente la cima de Peña Trevinca. A cada paso que nos vamos acercando a la base, la montaña parece ir creciendo. A la altura de la unión del arroyo del Maseirón con el río Tera comienza la subida. Una estrecha senda se abre paso entre brezos y se enfila hacia la cima. Casi 500 metros de desnivel nos separan del punto más elevado. Sin prisas, pero sin pausas, vamos ganando altitud. Los brezos van dejando de ser tan abundantes y comienza a predominar el gris de la roca desnuda invadida, en ocasiones, por alguna sabina rastrera. En el último trecho la senda se difumina y se avanza por el suelo rocoso hasta la cima de Peña Trevinca.

En lo más alto se encuentra una gran cruz de hormigón tumbada en el suelo. Fue a mediados del siglo pasado, cuando algunos montañeros realizaron turnos transportando el material desde la presa de la Vega del Conde hasta la cima para alzar una cruz de ocho metros de altura. Los fuertes vientos la tumbaron, aunque gente de Porto de Sanabria la volvieron a levantar. Sin embargo, las inclemencias del tiempo la volcaron por segunda vez y desde entonces permanece en esa posición, haciendo las funciones de banco para descansar de muchos senderistas.

Las vistas desde el pico, punto elevado privilegiado, son espectaculares. Hacia el norte vemos, a no mucha distancia, Peña Negra con sus 2.121 metros de altitud. Al sur, junto a Peña Trevinca y a nuestros pies, el circo glaciar por el que transcurre el arroyo del Maseirón. Hacia el sudeste se desarrolla el amplio valle de origen glaciar por el que circulan las aguas del río Tera, que recorrerá 140 kilómetros por tierras zamoranas para acabar uniéndose con el río Esla del que es afluente por su margen derecha.

Junto a la cruz, en lo alto de una roca, nos encontraremos un curioso buzón cilíndrico colocado por el Club Montañeiros Celtas donde se encuentra el “libro de firmas” lleno de las rúbricas de montañeros y senderistas que han querido dejar constancia de su paso por esta emblemática cima.

La ruta no finaliza aquí. Queda el regreso que se realiza exactamente por el mismo sitio por el que se llegó, pero hay que tener en cuenta la distancia que nos queda por recorrer y la subida que comienza desde el refugio de montaña de Riopedro hasta el primer poste del sendero GR-84 que encontramos. Salvo esa cuesta, el resto del recorrido será un agradable y rápido paseo.
 

viernes, 30 de septiembre de 2016

Ruta del Chorro y Ruta del Macizo del Rocigalgo (Los Navalucillos)


RUTA DEL CHORRO Y DEL MACIZO DEL ROCIGALGO (1.449 m)
Los Navalucillos (TOLEDO)

Datos técnicos:

Nombre de la ruta: Ruta del Chorro y Ruta del Macizo del Rocigalgo.
Municipio: Los Navalucillos.
Provincia: Toledo.
Techo provincial: Cerro del Rocigalgo (1.449 m).
Distancia: 21,69 kilómetros.
Tiempo total: 7h 23’.
Tiempo en movimiento: 5h 23’.
Tiempo detenido: 2h.
Desnivel positivo: 936 m.
Altitud mínima: 720 m (Arroyo del Chorro).
Altitud máxima: 1.449 m (El Rocigalgo).
Tipo: circular.
Señalización: Sí. Rutas señalizadas por el Parque Nacional de Cabañeros, pero no homologadas.
Dificultad: Media-alta.
Cartografía: Mapa Topográfico 1:25.000 683-IV Sierra Fría.
Fecha: 14 de mayo de 2016.


Acceso:

El punto de inicio de esta ruta es la caseta de información del Chorro del Parque Nacional de Cabañeros. Para llegar hasta ella hay que dirigirse hacia la población de Los Navalucillos por la carretera CM-4155. Cruzar el pueblo dirección a Robledo del Buey y a unos 9 kilómetros desviarnos por un camino de tierra siguiendo las indicaciones del Parque. El camino desciende hasta cruzar el río Pusa y pasar junto al área recreativa de Las Becerras, y pocos minutos después se llega al aparcamiento habilitado junto a la caseta de información.


Descripción:


Powered by Wikiloc


El Cerro del Rocigalgo, Corocho del Rocigalgo o simplemente el Rocigalgo es el punto más elevado de la provincia de Toledo. Aunque en todos los mapas y folletos del Parque Nacional de Cabañeros indican que la cota de este techo provincial es de 1.448 metros, en el mapa topográfico del Instituto Geográfico Nacional aparece que dicha altitud es de 1.449 metros, dato que tomamos como referencia.

Desde un punto de vista geográfico, el Rocigalgo se encuentra al Sur de la provincia de Toledo, muy cerca del límite Noroeste de la provincia de Ciudad Real, dentro del término municipal de Los Navalucillos. Está enclavado en pleno Montes de Toledo y dentro del Parque Nacional de Cabañeros, denominado así por la existencia de numerosas cabañas, construcciones típicas de la zona, y declarado como tal por poseer una gran representación de bosques mediterráneos (LEY 33/1995, de 20 de noviembre de declaración del Parque Nacional de Cabañeros. BOE, nº 278, de 21 de noviembre de 1995). En 2005, por acuerdo de consejo de ministros, se ampliaron los límites del Parque Nacional, y el macizo del Rocigalgo quedó dentro de sus límites en la parte más septentrional.

Hasta no hace mucho (abril-mayo de 2016), la única ruta señalizada para ascender al Rocigalgo era la del Chorro, ida y vuelta por el mismo sitio. Sin embargo, a partir de la primavera de 2016 el ascenso a este techo se puede hacer de manera circular, además siendo la ruta recomendada por el Parque, siguiendo la ruta del Chorro de ascenso y la ruta del Macizo del Rocigalgo de descenso. Este recorrido comienza desde la caseta de información del Chorro junto a la que se puede estacionar el vehículo en el parking habilitado. Allí mismo se puede recibir información precisa de la ruta para hacerla de manera autoguiada. También existe la posibilidad de realizarla guiada informándose previamente.

Los primeros pasos transcurren por camino de tierra. Junto a él nos iremos encontrando unos postes numerados, con la parte superior de color verde, que nos indican las paradas que se pueden realizar y que podremos interpretar gracias al folleto informativo que nos proporcionan en la caseta de información. A los pocos minutos del comienzo cruzamos el Arroyo de la Arañosa, afluente del Arroyo del Chorro por su margen izquierda. Es junto al Arroyo del Chorro por donde transcurre casi la totalidad de la ruta de ida hacia el Rocigalgo, al principio remontando por su margen izquierda.

La vegetación que nos acompaña los primeros kilómetros, en las cotas más bajas de la ruta, es una vegetación típicamente mediterránea, con un predominio de la jara pringosa (Cistus ladanifer) en el sotobosque y de la encina (Quercus ilex) en el estrato arbóreo, aunque la diversidad es muy amplia por las condiciones de mayor humedad y las diferencias de solana y umbría que se pueden encontrar junto al arroyo.

Por un pequeño puente de obra se cruza al margen derecho. El camino, de suave y continua pendiente, finaliza en una pequeña caseta de obra junto al arroyo de donde toma agua. A partir de este punto la ruta sigue por sendero perfectamente habilitado y señalizado. Tras un pequeño repecho por unos escalones, la senda sigue ascendiendo de forma suave. Una parada interesante es la número 6 que nos ofrece vistas a la ladera de enfrente donde se pueden contemplar numerosos canchales o pedreras (pedrizas). Se trata de acumulaciones de bloques pétreos fragmentados por procesos de meteorización de las cornisas montañosas, que suelen ser móviles por su falta de suelo. El principal proceso de fragmentación de las rocas, en cantos angulosos, es la gelifracción, es decir, rotura de la roca por los cambios de estado de líquido a sólido del agua infiltrada en las fisuras por los cambios de temperatura entre el día y la noche.

Más arriba aparece una bifurcación en el sendero donde se indica que la cascada del Chorro se encuentra a tan solo tres minutos hacia la derecha. A unos metros del desvío nos encontramos un pequeño refugio o abrigo de pastor que aprovecha una gran roca a modo de techo. Al pasarlo e ir girando ya se divisa la pasarela de madera que nos conduce hasta el mirador de la cascada del Chorro. Se trata de una espectacular y ensordecedora caída de agua de 18 metros de altura en un estrecho rocoso del Arroyo del Chorro. Este rincón, húmedo y fresco, alberga una gran diversidad de vegetación entre las que destacan las especies rupícolas y algunas variedades de helechos. Tras contemplar el Chorro regresamos a la bifurcación y seguimos por el sendero, ahora con un pequeño tramo de pendiente más exigente. Tras el repecho, la senda vuelve a suavizarse.

Más adelante se llega a una cornisa de roca donde se ha instalado una cadena para usarla de pasamanos y proporcionar mayor seguridad, aunque es un tramo que no depara ninguna dificultad. Pasado este punto y a poca distancia llegamos a la bifurcación que nos conduce a la Chorrera Chica a unos escasos 5 minutos. Se trata de otra caída de agua que, como su propio nombre indica, es más pequeña que la anterior aunque también merece su visita.

De regreso a la bifurcación, el poste indica que queda una hora y media hasta el pico Rocigalgo. Seguimos ascendiendo sin dificultad alguna siguiendo los postes de la ruta del Parque Nacional de Cabañeros hasta volver a cruzar el Arroyo del Chorro. A partir de este punto se puede observar un cambio importante de vegetación, se ha pasado de un encinar a un rebollar. Desde aquí hasta el Collado del Chorro iremos inmersos en un bosque de robles melojos (Quercus pyrenaica) donde las rocas cuarcíticas cubiertas por alfombras de musgo hacen de este lugar una estampa idílica.

Al alcanzar el collado del Chorro nos desviaremos hacia el Nordeste (a la izquierda). El último tramo hasta el techo de Toledo es una corta pero exigente cuesta. En la cima, allanada, destaca una estación meteorológica vallada, un mirador de madera y un promontorio rocoso con un pilar de obra a modo de vértice geodésico que indica que estamos en el Rocigalgo (1.449 m). Desde el mirador se pueden contemplar amplias vistas de la parte más septentrional de los Montes de Toledo.

Tras un breve descanso se inicia el regreso por la ruta del Macizo del Rocigalgo, algo más larga que la ruta del Chorro. También esta ruta tiene varias paradas indicadas con postes de madera numerados, y su parte superior de color rojo. El folleto informativo recogido en la caseta de información nos ayuda a interpretar las paradas. El camino de vuelta, perfectamente arreglado, no es todo de descenso. Tras una breve bajada viene una pequeña cuesta en cuya parte superior se encuentra un panel informativo acerca de los fósiles y de las señales de actividad biológica que han quedado en estos relieves.

Caminaremos un tramo por la parte alta de la sierra, junto a la divisoria de aguas, con algunas subidas y bajadas, lo que nos proporciona unas espectaculares vistas de las sierras vecinas. Es en esta elevada parte donde se puede contemplar la cabra montés (Capra pirenaica victoriae) encaramada a alguno de los riscos. Y por el aire es fácil ver volar algún buitre leonado (Gyps fulvus).

Tras una pronunciada bajada se llega a un collado donde encontraremos un solitario banco de madera para retomar fuerzas antes de afrontar la última cuesta que nos conducirá a la vertiente norte de la Sierra Fría. La siguiente parada la haremos en el mirador del río Pusa desde donde la vista nos alcanza hasta divisar las sierras de Gredos y Guadarrama, y en primer plano el río Pusa donde vierten las aguas del Arroyo del Chorro.

Seguimos descendiendo y nos metemos de nuevo en un rebollar o bosque de roble melojo (Quercus pyrenaica). Si nos acercamos a cualquier ejemplar es fácil ver las agallas, estructuras vegetales redondas que se han producido por la reacción defensiva del roble ante la puesta de huevos de insectos en las hojas. Si observamos bien las agallas se puede ver un agujero que es por donde ha salido el insecto que se ha alimentado de ella.


El descenso se hace más pronunciado y rápido. La parte final del camino zigzaguea para salvar el desnivel mientras desciende la ladera que da al Arroyo de la Calanchera. El rebollar da paso a un tupido sotobosque de jaras y encinas que se atreven a adentrarse en el canchal de esta vertiente. Finalmente alcanzamos la cota más baja de toda la ruta en el puente de madera que cruza el Arroyo del Chorro, a poco más de un centenar de metros antes de unirse con el Arroyo de la Calanchera. Tras cruzar por el puente, solamente nos queda una pequeña subida que nos conduce al parking de la caseta de información donde comenzamos la ruta.